Bienvenido a mi dominio

¡Hola a todos!

Hace poco comencé a escribir, todo empezó como un reto que me pusieron, y este es el resultado, quiero comentaros que no todo el mundo le puede gustar lo que escribo, eso no quiere decir que sea un vivo reflejo de lo que soy.

Esto no lo podría hacer sin la ayuda incondicional de Mary Ann corrigiendo mis fallos garrafales y sin May Packer editando el blog. Gracias Chicas.


domingo, 23 de febrero de 2014

NOCHE EN AMBERES I

Noche en Amberes I


Hacía mucho calor, estaba tomándome unas cervezas en el “Vogelzang”, un barecito típico belga, situado en el Rubensplein, en Amberes.

Era mi última noche antes de irme de vacaciones a la Costa Dorada. Había una gran multitud, los jueves por la tarde era típico que los estudiantes salieran de copas por las calles de dicha ciudad. Lo llamaban la noche de los “Pintjes”.

Me acerqué a la barra, cosa casi imposible, y me puse a esperar a que el camarero me viera para pedir una ronda.

Y ahí estaba ella: una rubia de pelo largo, alta, con una camiseta de tirantes, de esas que llevamos los hombres debajo de la camisa, y unos pantalones vaqueros ajustados, marcando un culo casi perfecto.
Me quedé mirándola. Estaba con unas amigas echándose unas risas. ¡Joder, qué alta era! O por lo menos a mí me lo parecía.

El camarero por fin me vio y se acercó. Hice mi pedido y cuando me volví hacia atrás para clavar mis ojos en ella, me quedé atónito.

La tenía justo al lado: ELLA. Esa mujer que me llamó tanto la atención, que por detrás era perfecta, pero cuando la vi de frente, me lo pareció más aún.

Tenía unos ojos de color caramelo, dientes perfectos y una sonrisa encantadora, pero lo que más resaltaba eran sus pechos, no eran muy grandes, ni muy pequeños, simplemente ¡eran…!
Elevados por un sujetador de color vino, que no te permitía apartar la vista de ellos. Ella me miró coqueta, sacándome una sonrisa. 

De repente me dijo:


- ¡Qué calor hace aquí! ¡Sólo nos falta quitarnos la ropa y estamos en una sauna!

- ¡Ni que lo digas! ¡Nunca he pasado tanto calor en este bar! – Le respondí.

Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos, cuando de repente me propuso:

- ¡Pues eso tiene solución, les damos las cervezas a nuestros amigos, y salimos de aquí! ¿Qué te parece?

- ¡Me gusta el plan! – Le contesté sin saber porqué.

Estaba con mis amigos y era mi última noche antes del viaje. No me lo podía creer, me iba del bar con aquella rubia impresionante. Entregué las cervezas a mis amigos y me despedí de ellos sin dar explicaciones. 

Fui hacia afuera y la esperé a que saliera.


- Bueno, ¿tienes hambre? – Me preguntó – Podemos ir a un italiano que hay por detrás de la catedral. Se llama La Portolina, donde hacen unas pizzas de masa fina que te van a encantar.

- ¡Perfecto, me gusta la pizza! – Le contesté. 

Fuimos andando, no estaba lejos, y nos sentamos en una mesa en la terraza. Ojeamos la carta y elegimos un vino tinto Ribera

del Duero, Crianza del 2006, una pizza margarita para ella, yo me pedí un diábolo con salami picante.

- ¡Bueno…, me presento! – le dije riendo. – Soy Víctor Suárez. Vivo aquí, en Amberes, pero como ya has podido comprobar por mi apellido, soy español. Trabajo para una compañía de embutidos y soy el responsable de la marca para Bélgica.

- ¡Hmmmm… interesante! – Respondió ella – Yo soy Jessica, Jessica Fallow. Y como puedes comprobar por mi apellido, soy inglesa por parte de padre, pero mi madre es de aquí y nací en Bélgica. Vivo en Mikonos, pero cuando me lo permite mi negocio, siempre me vengo a esta ciudad que me encanta.

Nos levantamos y nos dimos dos besos, rozamos suavemente los labios. Esa sensación era increíble, sentí que había atracción, nos quedamos mirando a los ojos, sin mover una pestaña, cuando ella me preguntó:   

- ¿Te gustan las sensaciones fuertes?

- ¡Claro! En qué estás pensando?

- ¿Qué te parece si nos levantamos, pasamos de las pizzas y nos vamos sin pagar? Me has gustado desde que te vi en la barra y quiero pasarlo bien contigo. Tengo una habitación en un hotel a las afueras de la ciudad.

No sabía que contestar, me dejó sin palabras y mira que eso es difícil. Me animé a ello, nunca lo había hecho. Pero esa mujer despertaba en mí esa parte rebelde que todos tenemos escondida.
Miré hacia adentro, vi que el camarero estaba en la puerta de la cocina, con la espalda hacia nosotros, y en una fracción de segundos me levanté, la agarré de la mano, cogí la botella de vino, y salimos corriendo de aquel lugar sin mirar atrás. Nos metimos en un callejón y ahí, con la adrenalina que invadía nuestros cuerpos, empezamos a reírnos a carcajadas.

- ¡Joder Jessica, nos acabamos de ir sin pagar! – Le dije con la voz sin aliento.

Ella sin pensárselo dos veces, me cogió y empezó a besarme con locura, metiéndome su lengua en lo más profundo de mi boca y respondió:

- Acuérdate de esto: ¡¡¡lo prohibido lo hace más interesante y excitante!!! Ahora vamos, quiero follarte toda la noche. 

Yo le propuse ir a mí piso, pero ella insistió en ir al hotel.


Nos fuimos al parking subterráneo a por su coche. ¡Tenía un Mercedes SLK 300 descapotable automático, de color blanco y de interior de cuero negro, alucinante!

- ¿Me dejas que lo conduzca hasta el hotel? – Le pregunté. 

Tenía ganas de conducir ese coche, jamás había conducido un Mercedes. 

- Claro que puedes, toma las llaves. Pero no corras, no me gustaría que me llegara una multa por exceso de velocidad – Me respondió con una sonrisa. 

Le abrí el portón del pasajero como buen caballero y la invité a subir.

- Después de usted, señorita. 

Me senté en ese flamante deportivo, sentí por un momento que era alguien importante, arranqué y metí la directa, al ser automático me hizo pensar que tendría una mano libre, y puse rumbo al hotel.
Cuando salimos del parking, puse mi mano sobre su pierna y empecé a acariciarla, se notaba que esa mujer dedicaba unas horas al día a ir al gimnasio.

Busqué el camino hacia su entrepierna, frotándola suavemente, sacándole unos movimientos de excitación. Luego le metí un dedo en su boca pidiendo que me lo chupara como si fuera mi pene.
Ella lo chupaba con lentitud, se notaba que le gustaba. Me cogió la mano y me dijo:

- ¡Ven, quiero chupártela de verdad mientras conduces! ¿Te lo han hecho alguna vez así? – Me preguntó.

- ¡Nunca! ¡Pero siempre hay una primera vez! – Le respondí.  

Ella me pidió que echara el asiento un poco para atrás y empezó a frotarme. Abrió el botón de mi pantalón y bajó la cremallera. Sacó suavemente mi duro pene y empezó a masturbarlo.

- Tenemos 5 minutos hasta el hotel. Voy a hacerte correr antes de que lleguemos.

Y empezó a chupar mi punta, mientras con la mano me masturbaba. ¡Dios, qué situación más morbosa! Tenía a aquella mujer entre mis piernas mientras conducía un Mercedes.

Ella aumentaba el ritmo mientras mi corazón cada vez se aceleraba más. Estábamos llegando casi al hotel y quizás no lo conseguiría.

- ¿Jessica? Creo que no lo vas a …. – Le dije con voz de pícaro.

Sabiendo que no le quedaba tiempo, se metió la polla entera en la boca y empezó a succionar, mientras me masajeaba los testículos.

Esos dos movimientos hicieron que no pudiera aguantar más. Y sin decir nada, me corrí en toda la garganta, mientras Jessica seguía chupando hasta no dejarme ni una gota por salir.

Cuando ella se incorporó, me miro y con una sonrisa me dijo:

- Me han sobrado 2 minutos jajajajaaja.

Me dio un beso en la mejilla y seguimos el camino hacia el hotel.

A la llegada, dejamos el coche en el parking subterráneo, y nos dirigimos al ascensor, pasó la tarjeta por el lector, y subimos a la última planta.


Entramos en una suite, con salón y habitación separada, las panorámicas  eran increíbles, tenía hacia el puerto de Amberes y la catedral.


 - ¡Joder Jessica! ¡Vaya vistas que tienes desde aquí!


Ella, con una sonrisa, se acercó y me abrazó y susurrando en mi oído, me respondió:

- Quiero que después me folles mientras disfrutamos de estas vistas que tenemos, pero antes vamos a pedir algo de cenar, ¿te parece?

Yo, que aún estaba alucinando de todo lo que estaba pasando, le respondí:

- Mira Jessica, tengo el vuelo a las 6.30 de la mañana y tengo que ir hasta Bruselas, no me gustaría perder el vuelo. Ella, con tranquilidad se acercó, puso su dedo en mis labios y con una voz de querer devorarme me dijo:

- Si te portas bien y me haces disfrutar, te pago lo que te costó el vuelo, te pediré que el mes que me quedo aquí, te lo pases conmigo, y lo disfrutemos los dos juntos. No te tienes que preocupar de nada, yo me encargo de todo.

Antes de que pudiera contestar, le sonó el móvil, me hizo una señal de estar en silencio y la oí decir:

- Hola cielo, ¿qué haces llamándome a estas horas? ¿Me echabas de menos? 

Quedó a la escucha y continuó.


- Sí claro, yo también te echo de menos, pero sabes que no me gusta navegar, y estar tres semanas en el velero me desespera. Tú disfruta, que a ti te encanta. Yo estoy bien y aprovecho para hacer unas cosas que contigo no puedo hacer, jajajaja. Bueno, te dejo, que estaba a punto de meterme a la cama. Hablamos mañana, te quiero cielo.


No podía creer lo que había oído: ¡¡¡estaba casada!!!

- ¡Tienes marido Jessica! – Le dije con voz desquebrajada – ¿A que estás jugando?

Ella, sin ponerse nerviosa, me respondió:

- Y ¿qué más da? Nos hemos gustado y aquí estamos. Él esta en Grecia y nosotros aquí. No debería de preocuparte. Ahora dime, ¿qué te parece lo que te he propuesto?

No sabía qué responder, pero después de unos minutos pensando, me armé de valor. No podía dejar escapar una oportunidad así, estar con una mujer bellísima y podría pasar mis 2 semanas de vacaciones como nunca.

- Está bien, cenamos algo ligero, y a ver cómo termina la noche. – le contesté, sonriendo.
Me acerqué a ella, la apreté contra mí y la besé con pasión, terminando el beso mordiendo su labio inferior.

- ¡Ufffff… Esto pinta bien! – dijo ella con un suspiro.

Pidió servicio de habitaciones y encargó dos botellas de Don Perignon brut, unos canapés variados y una fuente de chocolate caliente con frutas variadas.

- ¿Qué te parece si aprovechamos mientras nos suben el pedido y nos duchamos en el hidromasaje? – Me preguntó.

- Sí, por favor, quiero ver tu cuerpo desnudo, llevo toda la noche deseando ver lo que se esconde debajo de tus vaqueros apretados.
Ella se sentó en la cama, se quitó los tacones y me pidió que le ayudara quitar esos pantalones estrechos. Le estiré de los bajos dejando al desnudo unas piernas perfectas y unas braguitas del mismo color que el sujetador.

- ¿Quieres quitármelas también? – Me preguntó desabrochándome los pantalones.

Me propuse a hacerlo cuando me paró:

- No, así no, quiero que me las quites con la boca. – Me exigió.

Esa mujer me volvía loco con sus juegos, pero me encantaba. Comencé a quitárselas con la boca, conforme bajaba, notaba un aroma a excitación que me hacía sentir que mi pene se ponía duro por momentos.

Nos fuimos a la ducha. Era enorme, con chorritos de agua por todas partes, y lo mejor de todo, tenía luces de colores e hilo musical.

Jamás había visto eso, pero no hice comentario sobre ello: no quería dejar ver que eso era algo nuevo para mí.


- A ver qué música tenemos para oír, mientras nos duchamos.
Empecé a buscar hasta que oí la canción de los The Christians  "WORDS" y me puse a enjabonarla por detrás lentamente. Tenía un tatuaje en la columna en letras árabes y me pregunté qué significaría.

Ella se dio la vuelta y empezó a enjabonarme también, masajeándome el pene.


Me volvía loco, pero no quería que se acercara a él, quería devolverle el favor del coche a mi manera y la ordené:


- ¡No, no me toques ahí, date la vuelta, apóyate en el muro e inclínate hacia adelante, ofréceme tu culo, voy a hacerte correr con mi boca como me has hecho correr tú a mí!

- ¡Joder, Víctor! Me excita que me mandes, toma mi culo y mi coño. Hazme gemir de placer con tu lengua.

Empecé a devorar su hendidura rasurada, lamiendo lentamente de abajo hacia arriba, terminando en su ano, metiendo la punta de mi lengua.

Cada vez que hacia eso, soltaba un gemido más fuerte, pidiéndome que fuera más intenso y rápido.


- ¡Víctor, fóllame, quiero sentirte dentro de mí! ¡Te lo suplico!

Estaba tan excitada, que no cumplir su deseo sería como un castigo, pero no quería, sólo quería devolver el favor, pero lamiéndola.

- No cielo… sólo te haré correr con mi boca, te follare después de la cena.

Hice más intensos mis pasadas por su clítoris, a la vez que la penetraba con mis dedos, consiguiendo que se corriera en mi boca.

- ¡¡¡Sííííí… me corroooo!!!

Le temblaron las piernas…, cuando se recuperó, se dio la vuelta y me susurró:

- Con lo que me acabas de hacer sentir, te pido por favor que te olvides de tu viaje, y te quedes conmigo.

Sonreí, y contesté:

- Depende de cómo te portes conmigo después de la cena, me quedaré o no. 

Salimos de la ducha y nos pusimos unos albornoces.


Cuando tocaron a la puerta. Era la cena, lo devoramos todo, teníamos un hambre atroz, jugamos con el chocolate caliente y la fruta, lo que nos hizo poner cachondos otra vez. 


La noche fue intensa y placentera, dejándonos agotados y nos abandonamos en un profundo sueño.


Continuará…..

23 comentarios:

  1. Buenooooooo.... Cómo nos has dejado!!!!! Me ha encantado! Tú sabes que lo digo en serio. Y que conste que has conseguido sorprenderme de nuevo.
    Ahora sigue escribiendo: tenemos que saber qué ocurrió el resto del tiempo en ese hotel... en esa ciudad... en esa pareja...
    Gracias por compartir tus relatos.
    Nos "leemos".

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  2. Muchas felicidades. Ha estado genial!! Esperando la segunda parte.

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  3. Uffff menuda es la rubia, que cañera!!claro que jugando con esas bazas quien no triunfaria,jeje
    Me gustaria saber algo mas de Victor
    Me encanta el Dom Perignon lo he probado dos veces en mi vida y es algo increible y Words de The Christian uff yo me hubiera derretido enterita con esa cancion, fantasia sexducha otro acierto, esperando siguiente capi��MK

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  4. Buenoooooo... jodo con la rubia! Pero tengo que reconocer que si fuera tío no rechazaría por nada del mundo esa proposición.
    Me ha gustado mucho esta primera noche, ahora esperara a ver que nos deparan las siguientes y que decide Víctor, si quedarse o no con ella.
    Felicidades por el capítulo.

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    1. Muchas gracias May...a ver que decide el jjejejeje

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  5. Gracias por la mención en la cabecera! Ha sido todo un detalle.

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  6. Alaaaa!!! Yo no lo había leído!!! Gracias Julián. Ayudarte con los errores es un placer, y cada vez más fácil: Se hace lo que tú digas y punto! jajajaja. No, en serio, sigue así, que cada vez lo haces mejor! Besos.

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  7. Quien fuera Jéssica para tener un Vcitor en mi vida jajajajaaj... No nos hagas esperar mucho!!!

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    1. JAjajaj...tu lo eres, solo te falta El jajajaajaj

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    2. Me encanta Jessica, es muy atrevida! yo quiero una igual!!
      Julian muy buena la historia es muy excitante y ya tengo ganas de seguir leyendo como acaba la historia y lo mas importante lo que pasa entre los dos.

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  8. Me está encantando. No tardes mucho en continuar con la historia! !!

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  9. Pero julian como dejas a uno en ese momento como dicen ustedes los españoles joder que calentura jjjjjjjj
    muy bueno tienes una picardia muy personal , que no se la he leido anadie todavia .

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    1. Betty...como siempre me sorprendes con tu comentario, me alegro que te guste mi picardía, de eso se trata, intentar ser original y si cabe, personal.

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  10. Lo prometido es deuda te dije que los leería y en ello estoy....
    Por cierto una pregunta....
    Julián que tienes fijación por las mujeres casadas?. Jajaja
    No es tu primer relato con una mujer casada.... Ahí lo dejo...
    Por cierto me ha gustado. Voy a por el segundo.

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  11. Jajajajaa....se ve que las atraigo....jajajajaja....pero creo que el hospital no hay ninguna casada....vamos...estoy seguro. Un beso...y gracias..aunque no se quien eres.

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    1. jajajaja, ves por la cual no quise dejarte comentario ahi??? ya sabes pq!!

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  12. Excelente mi tocapelotas!!!.... por fin , ves q llegaria el momento indicado?? eso si, cuando celebres conmigo recuerda! q no me gustan los vinos crianza!!...mejor un gran reserva!....jajajajjaja

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